Los mercados financieros anticipan que la Reserva Federal de Estados Unidos no variará los tipos de interés durante la reunión de este miércoles, a pesar de enfrentar la inflación más alta en tres años y un mercado laboral estable. Este encuentro será el primero bajo la conducción de Kevin Warsh, quien asumió recientemente la presidencia de la Fed.
En la reunión, el enfoque estará en las futuras decisiones de política monetaria, especialmente en el sesgo de la Fed que hasta ahora apuntaba a una reducción en el precio del dinero. Aunque recientemente se alcanzó un acuerdo provisional de paz entre Estados Unidos e Irán, la economía estadounidense todavía no ha sentido los efectos de este pacto, manteniendo la inflación en un 4,2% en mayo. Sin embargo, los analistas no esperan que la Fed siga el ejemplo del Banco Central Europeo, que aumentó la tasa de depósito la semana pasada debido a la preocupación por una inflación descontrolada.
En su reunión anterior de abril, la Fed optó por mantener los tipos de interés sin cambios, en un rango objetivo del 3,50% al 3,75%, debido a los inciertos efectos de la guerra. Se prevé que esta decisión se mantenga en la próxima reunión. La estrategia comunicativa que adopte Warsh en la rueda de prensa posterior, así como el sesgo que muestre el comunicado de la Fed, serán factores clave a considerar.
El cambio de liderazgo en la Fed podría alterar la comunicación más que la política monetaria, con Warsh posiblemente disminuyendo la orientación prospectiva
En la reunión de abril, algunos gobernadores, aunque votaron a favor de no cambiar la tasa de referencia, manifestaron su desacuerdo con el lenguaje expansivo adoptado por la Fed. David Kohl, economista jefe de Julius Baer, subraya que un mercado laboral más robusto y la reducción de presiones energéticas podrían limitar el margen para reducir los tipos de interés, diferencias observadas en las políticas del BCE y el Banco de Japón.
Desde MFS Investment Management, se señala que Warsh podría elegir una orientación neutral, pero se destaca un probable conflicto con miembros del consejo que prefieren una política más restrictiva. Este posible enfoque discordante podría dificultar los cambios a largo plazo que Warsh intenta implementar.
Tiffany Wilding, economista de Pimco, añade que el principal riesgo es la posible desconexión entre un comité inclinado hacia una postura restrictiva y un presidente más constructivo acerca de la inflación. Warsh, antes de asumir el cargo, expresó su intención de cambiar la manera en que la Fed comunica sus proyecciones, criticando las declaraciones previas de otros gobernadores como contraproducentes.
Blerina Uruci, economista jefe de EEUU de T. Rowe Price, predice que esta situación podría llevar a la eliminación del sesgo expansivo que combina el deseo de Warsh con las peticiones de los miembros de la junta de gobernadores.
