En un mercado saturado de puntuaciones numéricas, estrellas y algoritmos que dictan qué debemos consumir, el sector gastronómico español asiste al nacimiento de una métrica totalmente diferente: la capacidad de emocionar y de ser recomendado. Madrid ha sido el escenario de la presentación oficial del Sello Muy Sibarita, una nueva distinción gastronómica que busca redefinir el concepto de excelencia, alejándose de los criterios puramente técnicos para centrarse en el impacto memorable del producto.
Este galardón es la evolución natural del club Muy Sibarita, una comunidad exclusiva fundada hace seis años por la presentadora y comunicadora Anne Igartiburu y el empresario Sergio M. Crovetto. Lo que comenzó como un punto de encuentro privado en torno al descubrimiento de productos extraordinarios y la buena mesa, se transforma ahora en una certificadora de autenticidad para el mercado gourmet.
La economía de la recomendación: "¿Qué jamón era ese?"
El Sello Muy Sibarita parte de una premisa tan sencilla como comercialmente poderosa: la verdadera excelencia no se mide en un laboratorio, sino en la conversación posterior a una gran cena. Es el reconocimiento a esos productos que activan el boca a boca inmediato; esos que empujan al consumidor a preguntar de manera inevitable: «¿Dónde puedo conseguir este aceite?» o «¿Cómo se llaman estas fresas que saben diferente?». El Sello Muy Sibarita quiere precisamente poner nombre a esos descubrimientos memorables. A aquellos productos que emocionan lo suficiente como para querer compartidos.
En un contexto macroeconómico donde el consumidor postpandemia busca de forma activa la verdad, la trazabilidad y la diferenciación, las marcas necesitan herramientas de confianza que conecten de forma directa con el cliente final. Aquí es donde este sello se postula como una plataforma de valor para los productores locales y las firmas que defienden el origen y el trabajo bien hecho.
Impulsado por Anne Igartiburu y Sergio M. Crovetto, este nuevo reconocimiento huye de los tecnicismos y los rankings tradicionales para poner el foco en el valor económico y emocional de la recomendación honesta
Un comité multidisciplinar alejado del dogmatismo
Para huir de los sesgos de los jurados técnicos tradicionales, los fundadores han configurado un comité evaluador de mirada transversal. Se trata de una ‘mesa de apasionados’ que combina el criterio de figuras de la alta cocina con personalidades del tejido cultural, creativo y empresarial de nuestro país.
Entre los nombres que otorgan este sello destacan el chef Jesús Sánchez (tres estrellas Michelin en El Cenador de Amós), el actor Juan Echanove, la alpinista Edurne Pasabán, el músico Álvaro Urquijo, el humorista Raúl Pérez, el experto en redes Rafuel, o profesionales de la comunicación y el ilusionismo como Poty Castillo, Diego Antoñanzas, Jorge Luengo, Eva Rodrigo, Emilio Folqué y Phil González. Una amalgama de perfiles unidos por el denominador común de la curiosidad y la pasión por el producto excepcional.
Los cinco pioneros de la excelencia
La puesta de largo, celebrada en Dspot Studio, el laboratorio creativo del chef Diego Guerrero en Madrid, actuó por unas horas como punto de encuentro de productores, prescriptores, miembros del comité y amantes del buen producto. Una gala que sirvió también para entregar las cinco primeras acreditaciones del sello. Marcas de referencia que ya forman parte del imaginario de la alta despensa española:
• Fresas Leyre (Masía Ciscar)
• Summa Varietalis (Castillo de Canena)
• N°1 Class One (Discarlux)
• Jamón (Joselito)
• Filetes de Anchoa (Fredo Estrella del Norte)
A partir de ahora, el Sello Muy Sibarita abre su convocatoria para que nuevos productores y marcas se sometan al proceso de valoración del comité. No se buscará el producto perfecto sobre el papel, sino aquel que tenga la singularidad y la historia necesarias para generar una experiencia memorable. Porque, como defienden sus creadores, en los negocios y en la vida hay productos que simplemente se consumen y otros que, inevitablemente, se recomiendan.
