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Jaume Sanpera (Sateliot): “Es la última oportunidad de España para invertir en el espacio”

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Hoy en día las especulaciones alrededor del 5G abarcan desde los microchips insertados en el cuerpo humano hasta el control social mediante la geolocalización. Pero “el 5G no es nada de esto”. Jaume Sanpera, CEO de Sateliot, la empresa española que prepara una constelación satelital de tecnología 5G, charla con Capital sobre las posibilidades que aporta el sector aeroespacial. Pero, si el 90% de la superficie terrestre todavía no cuenta con conexión a Internet, ¿de qué magnitud de negocio estamos hablando cuando hablamos de 5G?

Sateliot lanzó el pasado 20 de marzo su primer satélite 3B5GSAT, valorado en alrededor de un millón de euros. Pero, hasta este punto, la inversión en I+D para su desarrollo asciende a casi 10 millones. Las predicciones son buenas: para 2025, la empresa española prevé facturar 236 millones y contar con hasta 100 satélites en órbita.

¿Y qué es el 5G? “Un protocolo de comunicaciones más extendido, con propiedades mucho más adaptadas a las necesidades de la sociedad actual”, destaca Sanpera. Además, el 5G traspasa las redes terrenales, pues las satelitales son una realidad al poder usar el mismo protocolo en torres de telecomunicaciones que en constelaciones de baja órbita. Aunque por su modus operandi necesitan un mayor número de satélites para no quedarse sin cobertura.

¿Qué ha cambiado? Hasta ahora se lanzaban satélites “geoestacionarios”, quietos con respecto a la Tierra girando a 36.000 km de distancia. Sateliot vuela más bajo. “Los nuestros están a 550 km, una distancia parecida a la que están los satélites de Elon Musk”. Pero hay un pequeño inconveniente, a esa altura giran mucho más rápido: dan la vuelta a la Tierra cada 90 minutos. “Para cubrir determinado territorio ya no sirve poner un satélite y dejarlo quieto. Ahora necesitas un satélite que pase y que, al esconderse por el horizonte, aparezca el siguiente”. Por eso tiene sentido la creación de las constelaciones satelitales.

Además, este concepto está en auge. “Puede evolucionar igual que lo están haciendo las telecomunicaciones en la Tierra”, apunta mientras recuerda que la invención del nanosatélite monofuncionales –más simples y de menor duración– es clave. Cuando uno se estropea, se le saca de órbita y se sustituye por otro. Antes, un satélite duraba de quince a veinte años y se tardaba de cinco a siete en construirlos. Ahora bastan “de seis a nueve meses en construirlo y lanzarlo y también con una vida de tres a cinco años”. Aunque estos avances también generan desechos: “Ya se están diseñando misiones para ir limpiando diferentes órbitas y dejarlas listas para su uso”.

Legislar el espacio exterior

En este punto, ¿es necesario transformar la legislación aeroespacial? “En aguas internacionales existen organismos supranacionales que controlan qué puedes hacer y qué no. En el espacio pasa lo mismo”. El organismo encargado es la ITU (Unión Internacional de Telecomunicaciones, según sus siglas en inglés), que concedió a Sateliot un permiso “para emitir una constelación de hasta 100 satélites alrededor de la Tierra”. El activo es de muchísimo valor según Sanpera, quien augura la sobresaturación del espacio a corto plazo.

Esto podría implicar limitaciones según la órbita, lo que podría llevar a intervenciones institucionales. Para Sanpera hay algo clave: “No pensemos que hasta ahora el espacio era solo de las naciones, ya había empresas”, Aunque ahora se tienda a la hipermercantilización: “Va a haber espacio mucho más accesible, lo que nos permitirá tener servicios con los que hasta ahora no soñábamos”.

Incluso “negocios billonarios”, como el de Elon Musk, que lleva invertidos más de 10 millones de euros solo en su constelación satelital, o Jeff Bezos, que está vendiendo acciones de Amazon para dedicarlas a Blue Origin para el negocio. “Tanto Jeff Bezos como Elon Musk no hacen esto para mejorar nuestra calidad de vida, lo hacen porque creen que es un gran negocio”, añade.

Además, Sanpera afirma que el lanzamiento de objetos al espacio ha bajado un 80% en los últimos cinco años. A 30.000 euros/kilo, el precio actual del lanzamiento de un satélite como el 3B5GSAT se sitúa entre 100.000 y 150.000. Y como éste, la empresa tiene programado el desarrollo y lanzamiento de otros dos similares para crear su primera constelación 5G. Que les ponga un nombre ‘normal’ será otro cantar, pues para éste es un “defecto” profesional: “Somos ingenieros”.

Ocurre lo mismo con la hora y el día del lanzamiento (07:07h, en el último caso). No es superstición, sino la hora precisa para alcanzar la posición x. Él, personalmente, hubiese preferido no tener que madrugar tanto.

Diferente país, diferente inversión

A diferencia de otras empresas del sector, como la mencionada Space X del excéntrico Elon Musk, donde el cliente final es el usuario, los clientes de Sateliot son, más bien, las operadoras de telecomunicaciones. Además, mientras la empresa estadounidense vende su servicio subvencionado por 500 dólares, el de la española “es un equipo que cuesta 10 euros y muchas veces no lo tienen que comprar, pues se utiliza en el ámbito de la cobertura móvil”. Y es que la simbiosis entre la buena cobertura de las redes satelitales y la capacidad de las redes móviles es, para él, la combinación idónea entre ambos mundos.

“Podríamos situar esta industria como pionera en España”

Ahora es el momento de invertir y colocar a España en la avanzadilla de este nuevo mundo que va a generar muchísimo negocio”, apunta Sanpera. Por eso intenta transmitir a los gobiernos que con un ápice de los 140.000 millones los fondos europeos “podríamos situar esta industria como pionera en España”. La clave: copiar modelos de otras naciones con menos recursos y aprender de sus resultados.

Aun así, insiste: “El I+D nunca es algo que dé resultados a corto plazo”. Esto lo convierte en un objetivo aún más difícil de alcanzar, pero para éste es la “última oportunidad que tenemos” y recuerda que muchos de los cerebros que se fugaron en su momento “tienen ganas de volver”.

Para él, la escasa inversión española en cuestión I+D se ha traducido en dificultades en investigación y en una inferioridad de condiciones para competir con el extranjero. De hecho, Sanpera señala que casi el 60% de su inversión proviene de EEUU: “El gran emprendedor del espacio [Musk] está recibiendo la mitad de toda su inversión de la Administración Pública. Aquí, llegar a niveles de 10-15% es un éxito”. El único Gobierno en apoyar el proyecto de Sateliot ha sido, de momento, la Generalitat de Cataluña.

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