El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) ha lanzado una advertencia sobre los posibles efectos adversos que podría tener la implementación del nuevo Sistema Europeo de Entrada y Salida (EES) en las fronteras. Según la organización, esta medida podría comprometer hasta 41 millones de llegadas de viajeros y un gasto turístico de 45.400 millones de dólares (aproximadamente 39.330,90 millones de euros) procedentes de países clave emisores hacia Europa. Un reciente estudio del WTTC, realizado con más de 2.500 viajeros de Reino Unido, Estados Unidos, Canadá y Australia, revela que un tercio de los encuestados sería menos inclinado a visitar el espacio Schengen si los controles fronterizos se prolongan entre tres y cuatro horas.
Los retrasos en las fronteras podrían impactar significativamente en la actividad turística europea al desincentivar a muchos viajeros de mercados clave
El informe proyecta que, aplicando estos resultados a las previsiones de viajeros para 2026, las prolongadas esperas en fronteras podrían disuadir a millones de visitantes. En detalle, el 39% de los encuestados británicos manifestaron que evitarían viajar a Europa si se enfrentan a retrasos de tres horas o más. Esta proporción es del 33% entre estadounidenses y canadienses, y del 27% entre turistas de Australia.
A pesar de esto, el estudio indica que el nuevo sistema fronterizo cuenta con un respaldo considerable. El 65% de los participantes mostró su apoyo al EES tras conocer cómo funcionará, mientras que solo el 6% expresó una opinión muy negativa sobre el uso de controles biométricos, como huellas digitales o reconocimiento facial. Las ventajas principales reconocidas incluyen una mayor seguridad, procesos más rápidos en viajes posteriores y un incremento de la confianza en los controles.
No obstante, el WTTC ha señalado que el conocimiento sobre el EES sigue siendo escaso entre los viajeros. Más de la mitad de los encuestados afirmó conocer poco o nada sobre este sistema, y cerca de la mitad desconoce los requisitos que deberán cumplir para transitar por el espacio Schengen.
Ante esta situación, la organización ha instado a los Estados miembros a mejorar la información destinada a los turistas, agilizar el desarrollo de herramientas digitales de registro previo y asegurar que las fronteras cuenten con los recursos necesarios para evitar demoras que puedan afectar la experiencia de viaje y la competitividad del turismo europeo.
