En la reciente cumbre de la Unión Europea celebrada en Bruselas, los líderes europeos han solicitado a la Comisión Europea, presidida por Ursula von der Leyen, que investigue nuevas medidas de defensa comercial para proteger los intereses del bloque frente a prácticas desleales de Pekín. Sin embargo, también abogan por mantener un diálogo constructivo con China y otros socios económicos, buscando reducir dependencias y reforzar la autonomía estratégica de la Unión.
Durante la cumbre, los mandatarios analizaron los desequilibrios macroeconómicos globales, refiriéndose veladamente a las tensiones con China debido a la competencia desleal y la sobreproducción. Países como Alemania y España han mostrado cautela acerca de adoptar una postura formal contra el gigante asiático, prefiriendo el diálogo para evitar un conflicto comercial. No obstante, otras naciones como Francia, Italia y Países Bajos han exigido mecanismos más contundentes y ágiles en materia comercial.
La Unión Europea busca equilibrar la protección de sus intereses con la necesidad de mantener un diálogo eficaz con China y otros socios económicos
España, representada por el presidente Pedro Sánchez, defiende una relación pragmática con Pekín y advierte sobre las posibles consecuencias adversas de adoptar posiciones demasiado rígidas. En Bruselas, Sánchez subrayó la importancia de tender puentes en vez de fomentar tensiones comerciales, insistiendo en la necesidad de amigos en un panorama global ya fragmentado.
Tras discusiones centradas en las tensiones con China, los líderes europeos acordaron la importancia de mantener la unidad entre los 27 en política comercial, además de perseverar en el diálogo con el exterior. Se enfatizó que la competencia leal a nivel mundial debe basarse en la igualdad de condiciones.
En este contexto, se ha encargado a la Comisión Europea que explore dos líneas de trabajo: una para evaluar nuevas medidas de defensa comercial y otra para fomentar un diálogo efectivo con los socios económicos. Concretamente, se busca que Bruselas desarrolle y complemente las herramientas en defensa comercial y política industrial para proteger los intereses de la UE.
Bart de Wever, primer ministro de Bélgica, confirmó que los líderes reconocen la necesidad de ser menos dependientes de los subsidios chinos. A pesar de la urgencia del asunto, de Wever señaló que aún es pronto para anticipar las respuestas del bloque, aclarando que no se ha discutido específicamente sobre aranceles, ya que la mayoría de los países miembros no son proteccionistas.
