El Banco Central Europeo (BCE) mantendrá sin cambios los tipos de interés en su próxima reunión, según anticipan los analistas, debido a la reciente política monetaria restrictiva aplicada. A pesar de ello, no descartan que el próximo ajuste pueda retrasarse hasta septiembre. Romain Aumond, de Natixis IM Solutions, señala que Christine Lagarde, presidenta del BCE, deberá equilibrar las opiniones del Comité Ejecutivo, que prevé riesgos de efectos secundarios durante la segunda mitad del año, con los datos que desmienten esta posibilidad.
Este encuentro del Consejo de Gobierno del BCE toma lugar en medio de crecientes tensiones entre Estados Unidos e Irán, lo que afecta a la fluctuación del precio del petróleo en el estrecho de Ormuz. No obstante, el crudo todavía no ha alcanzado los altos valores de meses anteriores, manteniéndose el Brent alrededor de los 85 dólares por barril. Asimismo, la inflación en la zona euro se ha reducido a 2,9% en junio desde el 3,3% registrado en mayo, aproximándose a la meta del BCE tras su reciente ajuste restrictivo en junio.
Con el incremento de 0,25 puntos porcentuales de junio, el tipo de depósito del BCE se situó en el 2,25%, el de refinanciación en el 2,40% y el de la facilidad marginal de préstamo en el 2,65%. Esta fue la primera subida desde septiembre de 2023. Según Cristina Gavín Moreno de Ibercaja Gestión, los mercados consideran prematuro un nuevo ajuste este mes, ya que los efectos del reciente endurecimiento monetario sobre la economía europea aún no están plenamente analizados.
Los mercados señalan septiembre como el momento clave para anunciar las decisiones del BCE sobre política monetaria, especialmente considerando la volatilidad geopolítica
La escalada de los conflictos en Oriente Próximo, que ha afectado a buques petroleros e infraestructuras energéticas, podría, sin embargo, motivar una subida inesperada de los tipos. Carsten Brzeski, de ING, destaca que lo que parecía una formalidad en la agenda del BCE se ha complicado debido al aumento de tensiones y precios energéticos. Algunos miembros del BCE podrían inclinarse por otra subida, desbaratando expectativas de calma tras el verano.
Para septiembre, se vislumbra como una opción probable otra alza en los tipos, influenciada por el desenlace del conflicto en Medio Oriente. Los analistas consideran que la agitación entre Estados Unidos e Irán podría provocar nuevas tensiones inflacionarias, llevando a un ajuste del tipo de intervención hasta el 2,50% después del verano. Desde ING se sostiene que el BCE podría no conformarse con un único incremento este año, para evitar percepciones de precipitación y buscar estabilidad en los mercados.
A pesar de estas expectativas de ajuste, algunos expertos advierten que podría ser un error, argumentando que la actual evolución económica no presenta presiones salariales significativas ni incrementos relevantes en el poder de fijación de precios por parte de las empresas, según DWS.
