El Departamento de Energía de Estados Unidos ha lanzado un ambicioso programa de préstamos por valor de 17.500 millones de dólares —equivalente a unos 15.400 millones de euros— para fomentar la cadena de suministro nuclear comercial en el país y acelerar la construcción de diez nuevos reactores nucleares de gran escala. Este plan financiará hasta cinco proyectos de empresas de servicios públicos y compañías energéticas en los próximos tres años, alineándose con el objetivo del presidente Donald Trump de tener estas instalaciones operativas para 2030.
Los fondos estarán destinados a la adquisición de piezas de largo plazo, esenciales para la implementación de proyectos en centrales nucleares. Estos componentes son cruciales debido al extenso tiempo requerido para su fabricación y entrega. El secretario de Energía, Chris Wright, destacó la relevancia de estos préstamos condicionados para revivir la cadena de suministro necesaria que permita a Estados Unidos volver a construir reactores comerciales significativos.
Estos préstamos contribuirán a acelerar la construcción de reactores nucleares y recortar costos, apoyando así la agenda energética del presidente Trump
Los reactores planificados son del tipo AP1000, desarrollados por la compañía Westinghouse, que colaborará con hasta cinco empresas selectas para adquirir los mencionados componentes a precio fijo. Cada uno de estos reactores AP1000 será capaz de generar 1,1 gigavatios de potencia, permitiendo que, en conjunto, los nuevos reactores suministren electricidad suficiente para casi diez millones de hogares en Estados Unidos.
